José Manuel Acosta

Analizando el “Analizando el Análisis”. El AED no estaba muerto, estaba de parranda

JM

  Por: José Manuel Acosta Aguilar

                                                                                 Sobre la crítica al Análisis Económico del Derecho por el     Dr. Mario Castillo Freyre  

 

La Autopsia del Análisis Económico del Derecho (AED en adelante) por el Derecho Civil parecería inevitable y certera en la obra “Analizando el Análisis” del Dr. Mario Castillo Freyre y el Dr. Ricardo Vásquez Kunze; no obstante, hay en esa crítica orgánica y bien argumentada un acierto que traspasa las paredes del salón donde el Derecho Civil analiza al cuerpo caído e inerte del AED, hay una naturaleza que va más allá de quien vence y quien pierde (si el Derecho Civil o el AED), una afirmación categórica que se iza como una de las críticas más solventes contra el argumento del AED, sin embargo, en ella se prueba en palabras de quienes creyeron muerto a dicho análisis, que este deceso no fue sino uno falaz, que el AED no estaba muerto, estaba de parranda.

ImagenEl Dr. Castillo Freyre expresa en líneas de su obra: “No siempre fue, sin embargo, el Análisis Económico del Derecho una patología esquizofrénica. Es más, sus inicios demuestran una cordura difícil de negar que, lamentablemente, el fanatismo de sus seguidores trastornó por completo. En efecto cuando en 1960 el economista Ronald Coase dio a luz su brillante ensayo sobre `El problema del costos social´, jamás imaginó que el innegable aporte a la teoría económica por él propuesta convertiríase más tarde en un desvarío de pretensiones absolutistas con la Economía por tirana de todas las Ciencias Sociales en un mundo pesado y medido exclusivamente con sus parámetros. `Para mi – dice Coase –, El problema del costo social fue un ensayo de Economía. Estaba dirigido a economistas. Quise mejorar nuestro análisis del sistema económico´. Y así fue sin duda. Coase marcó con su ensayo una frontera entre el tradicional análisis económico, en el que se daba por supuesto que las transacciones realizadas por los seres humanos en el mercado no tienen costo alguno, y el moderno, en el que demostró que sí lo tienen. Así pues, bajo este decisivo descubrimiento, cualquier aplicación práctica del análisis económico tradicional al descubrir, para sorpresa de sus apólogos, que en un mundo en donde las transacciones de mercado no costaran nada, los recursos serían maximizados de tal forma por los agentes del mercado que no se necesitaría de la intervención estatal exigida por la Economía tradicional para lograr, precisamente, esa maximización con miras al bienestar general”[1]; este texto sin duda alguna concentra algunas ideas que pretender deslegitimar al AED.

El Dr. Castillo Freyre, expresa que los análisis económicos realizados precedentemente al descubrimiento del profesor R. Coase y su teoría de los “Costos de Transacción” están equivocados y carecen de toda certeza, por imaginar o tener como base conceptual que las interrelaciones entre los individuos en el mercado no tienen costos, por abrigar la falacia de que las relaciones son gratuitos. No podríamos estar más de acuerdo con el profesor en ese punto. No obstante ello, subsiste un particular; el profesor catedrático del Derecho y las Obligaciones en su expresión no sólo se refiere a los análisis económicos propios de la ciencia de la economía, sino también al análisis económico relacionado con el derecho. Al expresar el Dr. Castillo Freyre que el fracaso conceptual, la insuficiencia y la falacia del análisis económico tradicional responde a que no se toman en cuenta que en las relaciones intersubjetivas se generan costos, se interpreta de las palabras del mencionado profesor, que en toda relación (incluimos aquí a las relaciones de naturaleza jurídica) se generan costos.

En esta línea, si las relaciones de los individuos no son gratuitos y generan costos, y teniendo en cuenta que los análisis económicos tradicionales son falaces y equívocos por tener como gratuita o inexiste los costos en estas relaciones, habría que preguntarnos, ¿cuán falaz, cuan equívoco o insuficiente es nuestro derecho tradicional (como fuente de relaciones intersubjetivas) por cuanto no tener en cuenta, de manera históricamente, estos COSTOS concurrentes a toda relación intersubjetiva?

Aquí parece que el profesor Castillo Freyre se adentra en un argumento pantanoso para sus pretensiones de descrédito del AED, y lo que hace es confirmar la importancia del estudio de los costos en el derecho y afirma en interpretación, la probada insuficiencia del derecho tradicional por desarrollarse en un mundo de fantasía, donde relacionarse no tiene costo alguno. Parecería decirnos el AED que creímos muerto, que no le estaba, que está más vivo que nunca y nos expresa enérgico: en toda relación intersubjetiva se generan costos, ciertamente las personas que viven y piensan emotivamente el derecho no pueden ver lo esencial (“Lo esencial es invisible a los ojos”, como en el Principito). Parecería decirnos el AED que la rigurosidad de la data nos llevan a tomar mejores decisiones, que las leyes y decisiones judiciales no se pueden tomar emocionalmente de acuerdo a lo que yo creo como justo o equitativo, sino que lo que estas leyes y decisiones judiciales deben generar (aunque no exclusivamente, los criterios de justicia son concurrentes) son los menores costos posibles (costos en tiempo e información) para que los individuos libremente decidan obedecer la ley, buscar con libertad su mejor beneficio y vivir realmente, pensando que cada decisión suya genera costos.

Internalizar la idea de que jamás fue cierto que conquistar a la novia, almorzar fuera de casa el fin de semana, ir con los amigos a una reunión académica, educarme en una universidad o escuela, escribir algún texto, etc., fue o es de forma gratuita; todo genera costos, y sólo estaremos dispuestos a asumir dichos costos si creemos subjetivamente, cada uno, que los beneficios son superiores a dichos costos.

Así, la “crítica” del Dr. Castillo Freyre y el Dr. Vásquez Kunze al AED, lo único que generaron en este punto es la afirmación de una profunda necesidad de seguir descubriéndonos en el mundo del Análisis Económico del Derecho, por ser insoslayable para el desarrollo integral del derecho y por constituirse como un punto de análisis concurrente a todo análisis. Un AED que no pretenda “asesinar” al Derecho Civil o inutilizarlo, sino por el contrario; analizarlo, criticarlo y hacerlo más eficiente, más real. Que duda cabe, el Análisis Económico del Derecho no estaba muerto, esta de parranda.                         

[1] CASTILLO FREYRE, Mario y VÁSQUEZ KUNZE, Ricardo. “Analizando el Análisis”. Pontificia Universidad Católica del Perú Fondo Editorial. 2006.

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